Esta imagen que he escogido la hice hace ya unos años,
durante el mes que pase en Brighton, Inglaterra. Para escoger la fotografía que
me faltaba para hacer la entrada he indagado por el laberinto de fotografías de
mi ordenador, rememorando los últimos 4 años de mi vida, riéndome mucho,
recordando los grandes eventos y apreciando como han cambiado las cosas desde
entonces.
Al ver esta fotografía me ha hecho mucha gracia, tanto como
me hizo el momento en el que decidí captar esta fotografía. Estábamos de paseo
por la ciudad comercial que hay a las afueras de Brighton empapados de esa emoción
de los primeros días, conociéndonos entre todos y descubriendo todas las
novedades del lugar cuando, pasando por un puente vimos esto.
Es muy gracioso como un grupo de amigos, aficionados a la
vela, se compraron todos el mismo modelo exacto de barco y se organizaron para
ponerse motes graciosos. No es solo el nick lo que llama la atención, sino como
se organizaron para que todos los barcos se amarrasen en línea ordenada, uno detrás
de otro; como están todos impolutos y son totalmente idénticos. Los motes me
han recordado mucho a nosotros, los integrantes del blog y como decidimos ponérnoslos.
Yo creo que este es un ejemplo de esos guiños humorísticos que tienen los
ingleses de vez encunado y que les hacen tan peculiares.
Compositivamente la fotografía también me ha llamado la atención.
En vez de tomarla de frente me puse a un lado de modo que los barcos estuviesen
en escorzo y creasen una diagonal en perspectiva de modo que se apreciase que están
todos totalmente alineados, se apreciasen bien los letreros y que la fotografia
tuviese un poco de dinamismo. Me gusta mucho, como comenté en la fotografía
anterior los reflejos y lo que nos muestran, en este caso las aguas tranquilas
del puerto son como una balsa azul verdosa que hace de fondo y refleja algunos
elementos del barco. Al estar tan tranquila el agua nos focaliza la mirada en
los barcos y no en el mar.
Buenos días, mis seguidores, perdonad el largo intervalo
entre ésta, mi nueva entrada y la anterior, así como el hecho de no haber
podido responder vuestros e-mails, recordad que es aritméticamente imposible
que yo, siendo uno, conteste a tantos.
Como lo haré yo:
Me cago en la , que me quedan dos días para hacer las
entradas obligatorias (y alguna opcional
para que quede patente que no lo hago todo por obligación). Siempre me pasa
igual, Padre Tiempo nunca se porta bien conmigo (o más bien Madre Organización)
buuu :(.... Y lo peor es que ¡¡¡no tengo ideas!!!!, bueno si hago memoria
(despejando las frondosas selvas de física, urbanismo y proyectos) parece que
vislumbro algún pensamiento pasado que … eeem, sí, este servirá ^^
Hace dos semanas (¿o eran tres?, los viajes a mi dimensión
fracturan demasiado mi concepción espacio temporal, haciendo que mi, ya de por
sí alocado, cerebro mezcle, siguiendo algún patrón aritmético desconocido aún
por mí, acontecimientos pasados. Y no
tampoco me apetece mirarlo en el calendario)
- Pues empezamos bien o.O
- Dani2, no te metas ¬.
¬
- …
Pues eso, hace dos o tres semanas se celebró el Salón del
Manga, acontecimiento que (lógicamente) no me iba a perder. Decir que me lo
pasé bien y que incluso yo me sentí un poco raro son meros detalles sin
importancia en esta historia.
Fue allí donde escuché una canción que me encantó, la cual
(tras una breve búsqueda con San Google) resultó titularse Inori, siendo el
Opening (canción de apertura para los incultos… ;]) del anime Romeo x Juliet,
una versión ajaponesada (si la palabra no existe a invento yo, ¿vale?) del
clásico de Shakespeare.
Siendo sincero, diré que casi nunca me han gustado las
versiones, variaciones (o cualquier otro eufemismo que use el “creador”) de
otras obras, porque:
1 1. La idea no es original (y perdonad que os diga,
pero las infinitas versiones de los 3 mosqueros me tienen hasta las gónadas,
exceptuando la de Barbie, ninguna se salva –ironía-)
2. 2. Destrozan, habitualmente una obra maestra (por
favor, la versión de Leonardo Di Caprio de Romeo y Julieta es realmente
irrisoria, ¿Méjico?)
3. 3. Suelen degenerar en un uroboros, dando lugar a
nuevas versiones y alentando a nuevos rapaces a hacer la suya.
Sin embargo, como el gris también
existe en éste nuestro cosmos, y tal vez por ese carácter japonés de la serie,
me gustó bastante, buena animación, buenos diálogos, excelente música y un
cierto respeto al original, aunque incorporando elementos que dan a la serie un
carácter más fantasioso (dudo que el señor Shakespeare, en pleno siglo XVII concibiera la idea de un pegaso-dragón) Eso sí, para todo el que la vea debo
decir (fastidiando un poco la cosa) que el final es diferente (pero no como el
de la mierda hez llamada Amanecer Parte 2),
lo cual no quiere decir que acaben comprando en el Corte Inglés (entiéndase esto
como una metáfora de que la obra mantiene ese espíritu trágico, lo cual es una
bendición)
Peeeeeeeeeeero, esta entrada (ya
que hago una que al menos sea de las obligatorias) va sobre el citado opening y
su canción, Inori (plegaria), de Lena Park, la cual, para cualquier entendido
de música británica de la última década (lo que no quiere decir que yo lo sea)
no es otra que You raise me up, del grupo Secret Garden. Sin embargo como yo
siempre digo, en japonés todo suena mejor.
Ahora en serio, la primera vez
que escuché y leí la traducción me sentí profundamente emocionado. Esa última
estrofa que da nombre a la canción es bellísima y encaja perfectamente con la
historia, esos vientos que cruzan los océanos no son otros que el amor de los
protagonistas, capaz de atravesar siglos y grandes distancias, sin entender de
cultura o de época, y que nos envía noticias, noticias de una amor tan grande
como el que nosotros queremos sentir y vivir, ese por el que nosotros esbozamos
una débil y muda plegaria.
.
Si a esta hermosa (y
evidentemente empalagosa) canción unimos una fluida animación y el simbolismo
de las imágenes la combinación no puede ser más harmoniosa, esas manos que en
barroca actitud apenas llegan a rozarse por más que lo intenten o ese beso invisible reflejan ese
amor imposible que acaba provocando la destrucción de la ciudad. La escena
final de Julieta diluyéndose en el viento volviéndose pétalos está cargada de
mensaje, tal vez ella no sea real, tal vez cuando cierres las páginas del libro
te olvides de ella y del amor que sintió por Romeo, pero siempre estará ahí, esperando
el momento para recordarte que no hay forma más bella de morir que hacerlo por
amor.
Saludos desde el Sector ɣ de la Galaxia 3-511
Sr. Friki
Y recuerda, lo que no te guste, ¡lo más probable es que me guste a mi!
Os voy a mostrar a continuación un vídeo muy teñido de arte,
y es que si no os había quedado claro con la entrada que hice hace tiempo,
Franz Ferdinand es un grupo muy interesado en el arte. Sé que soy repetitiva
(son y siempre serán mi obsesión, como ha dicho Lady Borde antes), pero es que
me estaba aguantando las ganas de enseñároslo porque aparecen copias de obras
que hemos visto en clase hace poco. Pensé en ponerlo antes, bien lo sabe Lady
Borde, justo el día que tuvimos la clase sobre el Body Art que conmocionó tanto, pero con exámenes, entregas y demás
se me ha pasado. No quiero que parezca que me hago la dura al haberlo escrito
en tercera persona porque sí que hubo algunas performances que me
conmocionaron, pero es que de eso se trataba, aunque no por ello tenemos que
rechazarlas porque no hay que dejar de pensar que son otra expresión, otra
forma de arte. En fin, dejando a parte la clase, volvamos al vídeo. En el vídeo,
a partir del minuto 1:00, en un intervalo de periodo corto se observauna copia de la Antropometría de Yves Klein, la
primera performance en la que las modelos, con el color de Yves Klein se
deslizaban por los lienzos, pero en este caso utilizan literalmente la modelo
de pincel.
Aparte os quería contar más cosas sobre el vídeo. Os he
mostrado la versión censurada porque aparece un hombre en llamas que lo “tapan”y la verdad es que no sé bien la
razón, tal vez para que uno no tome
ejemplo, pero no sé para que más.
Pero en fin, lo que creo que quiere reflejar en sí el vídeo y
la canción en general es que actualmente, sobre todo en estas ultimas décadas,
en el arte todo sirve y todo vale, y todo puede ser una obra de arte, pero la
mayoría no se da cuenta de que muchas obras de la década del 2000 no tienen valor
porque en un pasado alguien hizo ya una obra igual. De este modo se olvida la
idea de que si eres pionero ymarcas un
antes y un después todo tiene sentido, pero sino, solo copias obras anteriores
y ganas una gloria que no te pertenece. También a la vez, y eso es culpa de
nuestro egocentrismo y de la necesidad que tienen algunos de parecer que saben
más que los demás, estamos creando una sociedad esnob, en la que a veces ya ni
criticamos, solo asentimos con la cabeza y decimos que es “sublime” porque no-sé-quién, un “experto”, lo ha dicho
antes. Y no me malinterpretéis, vosotros sabéis que me encanta el arte, pero
creo que me entendéis (y si no, decídeme algo). Y es que lo esnob y esas
estúpidas fachadas de personas que se creen eruditas sólo se pueden desbancar
con buen humor, mostrándoles como es de absurdo comportarse así y eso es lo que
creo que quieren mostrar en el video. No seamos uno más que asiente con la
cabeza y dice “me gusta”, tengamos criterio, sentido común y aprecio por lo
verdaderamente único y que necesita de nuestra atención. Duquesa Cuqui
Aquí, aunque no lleguemos la nivel de Mr. Friki todos
tenemos esas pequeñas obsesiones que no son sanas. Una de mis obsesiones es Big
Bang Theory. Hace unos días me entró el gusanillo y me puse a ver capítulos. Viendo el tercer capítulo consecutivo
(menos mal que son cortos) vi, en uno de los flashes de la secuencia
introductoria de la serie el David de Miguel Ángel. Mira que había visto esa
secuencia de fotos veces, pero nunca me había llamado la atención.
Los recomiendo que miréis el vídeo a ver si veis a nuestro
querido David, que no es tan fácil como parece:
Seguro ahora estáis intrigados y queréis saber que otros
misterios oculta el vídeo.
Salen bastantes ejemplos de arquitectura como las ruinas
incas de Piscac, el castillo de Chicen Itza, las pirámides egipcias, el Notre
Dam, el Taj Mahal, la torre de pisa… ¡Infinidad!
¿Y de arte?
Junto con la escultura del David de Miguel Ángel esta
escultura de moisés. Fue una estatua encontrada en la ciudad de Santa María del
Monte.
También hay un ejemplo de la obra de Pollock llamado “Eyes
in the Heat”
De las últimas escenas aparece una de un quirófano y nada mas verla me ha venido a la cabeza Orlan y sus cirugías.
De todas maneras seguro que se me han pasado algunas que os parecerán
interesantes, así que aquí podéis ver un vídeo con la secuencia a cámara lenta.
Pero lo que quería resaltar de estos vídeos es que al final,
hay una frame que es una fotografía de los personajes de la serie. En cada
temporada la cambian y van incluyendo a los nuevos personajes, pero siempre
muestra a los chicos sentados alrededor de Penny cenando. Tras esta secuencia
de fotografías que destacan momentos clave de la historia e iconos artísticos de esta me es inevitable pensar que
puede estar inspirada en “La última cena” de Leonardo, pero a una escala más
pequeña y cotidiana. Además me parece muy adecuado porque en La última cena se
pone en manifiesto la capacidad de Jesús de unir a sus discípulos y Penny es el
personaje que, con su llegada, hace de
detonador en la vida de estos hombres y comienza la serie. Ella es el elemento
indispensable que hace que toda la historia que viven estos hombres sea como
es, que es justo el mismo papel que tiene Jesús con los discípulos.
Este verano fui a Roma con mi familia, en un viaje de esos
que ni siquiera sabes a donde ir hasta un mes antes. Yo nunca había estado en
Roma antes, aunque si en Italia, y la verdad, a parte de calurosa, me pareció
una ciudad espectacular, aunque en verano está manchada de un excesivo turismo,
afortunadamente, solo en verano. Pero después de estar unos días allí llegué a
la conclusión de que sí, es un ciudad bellísima, pero yo no viviría allí, y no
me malinterpretéis, pero es que Roma es una ciudad agitada, que nunca descansa.
De todos modos os invito a visitarla y si vais, avisadme, que volvería otra
vez.
En este viaje íbamos de un lado para otro buscando los
monumentos emblemáticos, aunque a veces solo había que seguir a las manadas de
turistas. Uno de los edificios más notables de la ciudad (que pudimos visitar,
comomuchos otros) fue el Coliseo. Recuerdo
que fuimos temprano por la mañana para no encontrarnos con una larga cola, o
con el sol (que huíamos de él). Y después de visitarlo (un edificio magnífico,
que recomiendo que visitéis) nos encontramos con esto:
Todavía me hace gracia cuando veo esta fotografía y es que
alrededor de el Coliseo se dispersaban unos hombres disfrazados de romanos, por
si te querías hacer una foto con ellos, una práctica, que no entiendo muy bien
por qué es muy habitual en los monumentos de Europa (Lo de ir disfrazado de la
época). Hubo un momento en que “pillamos” a los dos romanos hablando, de sus
cosas, y parecía por un instante que hubiéramos viajado a la antigua Roma.
Y es que romanos hemos visto a muchos y más en la televisión,
en el cine, en el cómic… Quién no se acuerda de los cómics de Astérix y Obelix,
con el pequeño pueblo de la Galia, que resistía al poderoso Imperio Romano con
su poción mágica que les hacía extremadamente fuertes... Pero os quería hablar
de una película en especial, que no va exactamente de romanos, pero si que
aparecen. La película se llama “La vida de Brian” (Life of Brian), una película de un grupo de humoristas ingleses de
los años 70-80, los Monty Python.
Eran un grupo de humoristas que trataban el absurdo y la vida del revés como
tema de sus comedias, que para aquellos días de risa floja vienen muy bien (lo
digo por experiencia propia). La película está ambientada en la Jerusalén de
Jesús en la que se cuenta la historia de un tal Brian que es confundido con el Mesías
y le pasan una serie de desgracias hasta que es crucificado. La película en si
es una mofa de las películas bíblicas y de la (recientemente estrenada en aquel
entonces) película de “Jesucristo Superestar”, pero no esperéis que sea un
musical (aunque si cantan la famosa canción de Always look on the bright side of life).
Os dejo dos videos de la película, el primero responde la famosa pregunta de ¿qué hicieron los romanos por nosotros?, una supuesta pregunta retórica hecha por el Frente Judáico, que odia a los romanos a muerte, y la segunda, una de las
primeras escenas de la película, un tanto graciosa.Puede que os hagan gracia o no, pero os recomiendo que la
veáis, siempre y cuando queráis pasar un buen rato viendo una película.
Y es que el absurdo de ver dos romanos en 2012 hablando con
tal naturalidad o el de la figura de un hombre que se convierte en Mesías sin
querer son ideas que solo pueden caber en este mundo de locos.
Tengo una amiga que es una devora libros. Es así, libro que
tiene en sus manos, noche que pasa sin dormir. Y me da mucha envidia. Siempre
me digo que estoy muy ocupada, que si hoy hay entrega, mañana urbanismo y
últimamente había dejado muy de lado la lectura.
Supongo que vosotros, mi queridos compañeros de blog
también. Por eso os propongo un pequeño compromiso con vosotros: leer al menos
10 minutos al día. Lo que sea, una novela, un cómic, un articulo sobre alguna
novedosa técnica de origami… ¡Algo! Se que estaréis pensando: ¿Pero que dice
esta loca? ¡Si no tengo ni cinco minutos para mí en todo el día!
Mi amiga la devora libros os da la solución. Ella lleva en
el bolso, a todos los lados, un libro detrás. Así en cualquier momento,
esperando al metro, esperando a que llegue alguien con quien ha quedado… saca
el libro y se sumerge en una realidad diferente,
donde la arquitectura ya no existe y eres libre por un momento.
Yo comencé a poner en práctica esto de leer un poquito todos
los días hace una semana. Y puedo decir orgullosa que ¡ya me he acabado el
primer libro! Quiero contaros algo sobre él, porque me ha gustado mucho y
espero que si alguno sigue mi consejo y se acaba algún libro o lee alguna cosa
interesante que lo comparta aquí con todos y así nos culturalizarnos un
poquito.
El libro en cuestión es la Sombra del Viento, de Carlos Ruiz
Zafón. A mi parecer la literatura de este escritor es un tanto oscura y
tenebrosa. Describe todos los personajes exhaustivamente, sin reparar en
comparaciones y florituras, pero lo hace de una manera tan natural que ni te
das cuenta de todo el rollo que te esta soltando mientras los describe. Además
ese tono oscuro complementa muy bien al ambiente de la postguerra de Barcelona,
donde se ambienta la obra.
Dejando a un lado la técnica literaria del escritor. La
trama es muy interesante. Daniel descubre un libro en el cementerio de los
libros olvidados que le cautiva al leerlo. Entonces comienza una exhaustiva búsqueda
de obras del mismo autor, Julián Carax, y descubre que todos los ejemplares de
este autor han sido quemados. Sin darse cuenta se ve atrapado en la búsqueda
del pasado del escritor. No quiero desvelar más, solo digo que engancha y te
hace pensar mucho, porque como Daniel estas intentando sacar conclusiones sobre
todo lo que descubre.
Ayer Sr. Bocazas y Condesa Desorientada fuimos a ver un
documental sobre lafamosa banda
Coldplay (tranquilos que podréis hacer una entrada sobre el documental, no os
lo voy a robar) y hubo un momento en que sacaban los instantes después del
concierto, en que la banda se dirigía rápidamente al hotel para descansar para
el siguiente día. En uno de esos momentos un miembro del grupo contaba que
estaba en Las Vegas y recibía una llamada de su mujer contándole que su hijo
estaba enfermo, en el hospital, y se sintió como si estuviera en el peor sitio
del mundo. Esto me hizo reflexionar porque son personas (no solo Colplay, sino
cualquier persona que ha conseguido ser lo que quiere ser) que a pesar de
tenerlo todo lo que han deseado y más en sus manos, se sienten insatisfechos.
No me estoy quejando de ellos, en absoluto, sino lo que quiero decir es que el
ser humano siempre ha sido y será un ser insatisfecho. Y con insatisfecho me
refiero no a que siemprequiera más,
sino que quiere lo que no tiene. De este modo, implanté este hecho en mi misma porque me he
dado cuenta que nunca consigo lo que quiero. Por ejemplo, la arquitectura
tiene, dentro de sí misma, una gran variedad de disciplinas, está la física, el
dibujo, el arte, la historia, la creatividad, etc. y puede que a algunos se les
de bien una disciplina, todas o ninguna, y a mi alrededor observo que ha todos
se les da bien todas las disciplinas y a mí, no. Esto me hace que pensar…
¿habré hecho bien en elegir esta carrera? ¿Debería habérmelo pensado mejor? ¿Debería
haberme dedicado a otra cosa?... (Este es un claro ejemplo de insatisfacción
humana) y más con lo que está ocurriendo en la sociedad actual, observo que me
va a ser imposible llegar a ser alguien delante de este desolador futuro. Sólo
vemos en la actualidad que “no hay dinero”, y es que nos enfocan para eso, para
sacar dinero e incluso te hacen sentir mal si no lo tienes. Tal vez tendríamos
que cambiar nuestra perspectiva y estudiar por placer, y lo hacemos, pero todos
sabemos que en esta sociedad de eso no se puede vivir.
Ahora, tras esta reflexión me encuentro en un estado extraño,
en el que dudo de lo que hago pero lo hago porque lo tengo que hacer (otro
ejemplo de insatisfacción). Una sensación, un estado que sólo puedo ver
reflejado de forma pictórica (o visual). Unos cuadro de me conforman esa sensación al observarlos son los cuadros de Yves Tanguy, un autor que
vimos en clase: representa parajes desoladores, y personajes,
entre mecánicos y humanos, producto de su imaginación. Esa incertidumbre, esa
necesidad de que quiera que se pare el tiempo se reflejan en estas pinturas
producto del subconsciente. Estas pinturas me relajan, pero a la vez me
incomodan porque no sabes ni donde estás, ni quien eres tú, ni que es del mundo
en el que creías.
Y supongo que esta angustia desaparece cuando disfrutamos de
aquellos placeres de la vida que nos hacen únicos a cada uno: cuando leemos un
buen libro, cuando disfrutamos viendo una y otra vez nuestra película favorita,
cuando disfrutamos de la buena compañía, cuando estamos con la persona que más
queremos en este mundo, o, como por ejemplo ayer, vemos y escuchamos música que
amamos. Estas y muchas más son las pequeñas cosas que nos hacen levantarnos
cada día, pese a la incertidumbre del futuro. Y esos son los buenos recuerdos
que nunca se olvidan, porque, al fin y al cabo, los malos momentos,
afortunadamente los acabas olvidando.